Christopher Nolan, el director aclamado por obras como Oppenheimer, Tenet u Origen, ha consolidado su reputación como un verdadero mago de la cinematografía, especialmente por su inquebrantable compromiso con los efectos prácticos. En una era donde el CGI domina las superproducciones, Nolan se ha erigido como un firme defensor de construir escenarios reales, detonar aviones de verdad y recrear explosiones nucleares sin apenas recurrir a pantallas verdes. Su habilidad para crear ilusión de manera tangible es algo que lo distingue y que, a su vez, le permite apreciar la misma dedicación en otros cineastas.

Es por ello que no es de extrañar que, hace 14 años, una película española capturara por completo su atención, no solo por su impactante historia, sino por la brillante ejecución de sus efectos prácticos. Se trata de un film que no solo lanzó al estrellato a un joven Tom Holland, sino que también dejó una huella imborrable en el mismísimo Nolan, quien la considera una obra “increíble” por su audacia y realismo.

Christopher Nolan: El maestro de los efectos que admira el realismo

La trayectoria de Christopher Nolan es un testimonio de su filosofía cinematográfica: la preferencia por lo real. Desde la destrucción de un avión en Tenet, el uso de aeronaves con cámaras IMAX en Dunkerque, hasta la recreación de escenas icónicas sin efectos digitales en Origen, como la escalera infinita o la pelea sin gravedad, su enfoque es siempre buscar la autenticidad. El culmen reciente de esta visión se vio en Oppenheimer, donde logró simular la explosión de una bomba atómica con efectos prácticos, demostrando que la verdadera magia del cine a menudo reside en la habilidad de transformar lo tangible en extraordinario.

Esta predilección por el realismo es lo que hace que su admiración por ciertas películas sea particularmente significativa. Cuando Nolan elogia una producción por sus efectos prácticos, es una validación de su excelencia en un campo que él mismo domina y defiende con vehemencia.

El film español que cautivó al director: “Lo Imposible”

En 2012, el mundo fue testigo del impacto de Lo Imposible, la conmovedora película de Juan Antonio Bayona que narra la devastadora experiencia de una familia durante el tsunami de 2004 en el sudeste asiático. Este largometraje no solo se convirtió en un blockbuster internacional, sino que también es la segunda película española más taquillera de la historia, solo superada por Los Otros de Alejandro Amenábar. La cinta no solo consolidó la carrera internacional de Bayona, quien más tarde nos entregaría la aclamada La sociedad de la nieve, sino que también catapultó a la fama a un joven Tom Holland, en el que fue su primer papel importante junto a la talentosa Naomi Watts.

La fascinación de Nolan por Lo Imposible surgió precisamente de su uso magistral de los efectos prácticos, una decisión consciente de Bayona para alcanzar un realismo impactante. Recientemente, durante un encuentro para el espacio VideoClub de Konbini, Nolan aprovechó la oportunidad para preguntarle a Tom Holland sobre los entresijos de la filmación, una curiosidad que llevaba años guardando, ya que Bayona no le había revelado muchos detalles sobre cómo había recreado la sobrecogedora escena del tsunami.

Tom Holland revela la magia detrás del tsunami

Tom Holland, quien en aquel entonces interpretaba el papel de Telémaco en La Odisea (el nuevo proyecto de Nolan), compartió con lujo de detalles la increíble experiencia del rodaje. “Fue un rodaje de seis semanas en un tanque [de agua]”, comenzó explicando el actor. “Es una secuencia de 9 minutos. El tanque mediría probablemente como tres campos de fútbol y había un canal en la parte delantera; tenían unos rieles y los cambiaban a diario, cambiaban la trayectoria del riel.”

El actor describió una ingeniosa técnica: “Luego estaba lo que llamábamos ‘la taza de té’ en la que nos poníamos como en cuclillas, y había un asa de la que te podías agarrar, porque tenían chorros de agua a cada lado que agitaban el agua. Naomi y yo estábamos uno al lado del otro, esencialmente como en una montaña rusa, cruzando el agua, y nos aferrábamos a algo por debajo para que, si yo tenía que sumergirme, simplemente te tirabas hacia abajo del agua y luego volvías a subir.”

Holland también reveló la naturaleza de los escombros flotantes: “Todos los escombros eran en realidad blandos y de espuma porque no podían controlarlos.” Para las escenas submarinas, la experiencia fue igualmente innovadora: “Luego teníamos un tanque submarino que para mí, cuando hice esa película, era como ir a un parque acuático todos los días. Fue el mejor momento de mi vida.” Un detalle particularmente interesante fue la técnica para simular la fuerza del agua: “Recuerdo que hicimos una cosa llamada el ‘enredo’, donde yo llevaba puesto el arnés y Bayona realmente quería crear el efecto de que yo era como un muñeco de trapo bajo el agua debido a las corrientes. Y la forma en que lo hicieron fue: te ponen un arnés, te aseguran y luego tú mismo te vas enredando. Te sigues enredando en el cable, por debajo de la pierna y por encima del hombro. Y el equipo de especialistas me arrastraba bajo el agua. Luego, simplemente tiraban de la cuerda y tú te desenredabas dando vueltas. Y se ve genial en la película.”

Una experiencia inolvidable para los actores (y el público)

La descripción de Holland dejó a Nolan visiblemente impresionado, consolidando su admiración por el trabajo de Bayona y su equipo. “Fue una experiencia increíble”, concluyó Holland. A lo que Nolan no dudó en responder: “Bueno, es una película increíble”. Esta anécdota subraya el valor y el esfuerzo invertido en Lo Imposible para lograr un nivel de realismo que impactara no solo al público, sino también a los profesionales más exigentes de la industria.

Para aquellos que deseen revivir la potente experiencia cinematográfica que cautivó a Christopher Nolan, Lo Imposible se mantiene como un referente de lo que los efectos prácticos y una dirección magistral pueden lograr. Una joya del cine español que merece ser vista y apreciada por su audacia y su profundo impacto emocional. Si eres amante del buen cine y aprecias la maestría detrás de las cámaras, esta película es una experiencia que no querrás perderte.