Imagina por un momento un cine donde una película, pese a nunca haber llegado a la gran pantalla, dejó una huella tan profunda que dio origen a dos de los filmes más icónicos de los años 80. Suena a leyenda, ¿verdad? Pues esa es precisamente la historia de ‘Night Skies’, el ambicioso proyecto de ciencia ficción de Steven Spielberg que, en un giro del destino, se transformó en la esencia de ‘E.T. El Extraterrestre’ y ‘Poltergeist’. Una joya cinematográfica perdida que, paradójicamente, logró brillar por partida doble.

Para entender esta historia, tenemos que retroceder a la década de los 70, una época en la que Spielberg ya era un nombre propio en Hollywood. Tras el rotundo éxito de ‘Tiburón’ en 1975, que lo convirtió en el director más joven en alcanzar el número uno en taquilla, el cineasta se adentró en el género que definiría gran parte de su carrera: la ciencia ficción. ‘Encuentros en la tercera fase’ (1977) no solo fue un triunfo de crítica y público, sino que también despertó el apetito de Columbia Pictures por una secuela. Y ahí es donde la trama de ‘Night Skies’ comenzó a tejerse.

La fascinante inspiración detrás de ‘Night Skies’

Spielberg, ya experimentado en cómo los estudios podían avanzar con secuelas sin su participación (como ocurrió con ‘Tiburón’), no quería que Columbia hiciera lo mismo con ‘Encuentros en la tercera fase’. Así que, con la intención de crear su propia continuación o, al menos, un proyecto que mantuviera la esencia, se embarcó en el desarrollo de ‘Night Skies’. Lo más curioso de todo es que la base de esta historia provino de un caso real que ha intrigado a ufólogos y escépticos por igual.

Estamos hablando del supuesto encuentro de Kelly-Hopkinsville, ocurrido en Kentucky entre el 21 y 22 de agosto de 1955. En aquella madrugada, cinco adultos y siete niños llegaron a una comisaría, completamente aterrorizados, relatando haber sido atacados por pequeñas criaturas alienígenas de una nave espacial en su granja. Según sus testimonios, lograron mantener a raya a estas entidades a tiros durante casi cuatro horas. Si bien los ufólogos lo consideran uno de los casos más significativos y documentados de ovnis, el Proyecto Libro Azul de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos lo clasificó oficialmente como un engaño, atribuyéndolo a la excitación y la identificación errónea de fenómenos naturales.

¿Qué secretos guardaba la película que nunca vimos?

Con esta enigmática historia como punto de partida, Steven Spielberg encargó el guion a John Sayles, un talentoso escritor y director. Para la silla de dirección, se consideró a Tobe Hooper, conocido por su trabajo en el clásico de terror ‘La matanza de Texas’ (1974). La trama de ‘Night Skies’ prometía ser una mezcla de suspense, terror y momentos emotivos.

La historia se centraba en una familia que debía defender su hogar de una invasión extraterrestre. Los alienígenas no llegaban precisamente en son de paz; sus primeras acciones incluían el asesinato de animales de la granja, lo que presagiaba un tono oscuro y aterrador. Sin embargo, en medio de esta amenaza, uno de los seres extraterrestres resultaba ser bondadoso y, de alguna manera, entablaba una amistad con el hijo autista de la familia. Esta dualidad entre el terror y la ternura ya dejaba entrever el germen de lo que vendría después.

Cuando una idea se multiplica: el legado de ‘Night Skies’

Después de completar el rodaje de ‘En busca del arca perdida’ (1981), Steven Spielberg tomó una decisión que cambiaría la historia del cine: aparcó ‘Night Skies’. Sin embargo, esto no significó el fin de sus ideas. Mientras el estudio Columbia finalmente cumplía su deseo de secuela con el relanzamiento de ‘Close Encounters of the Third Kind: The Special Edition’, Spielberg estaba gestando algo nuevo.

Fue entonces cuando Melissa Mathison, tras escuchar el guion de ‘Night Skies’ leído por el propio Spielberg, se inspiró para escribir un nuevo libreto. Este sería el nacimiento de ‘E.T. El Extraterrestre’ (1982), una película que capturó la esencia más tierna y conmovedora de la amistad entre un niño y un alienígena, dejando de lado los elementos más oscuros del proyecto original. La conexión del alienígena bondadoso con el niño, el escenario familiar, e incluso la idea de seres de otro mundo buscando protección, todo provenía de ‘Night Skies’.

Pero ‘Night Skies’ no solo legó su corazón a ‘E.T.’; sus elementos de terror también encontraron un hogar. Tobe Hooper, el director original considerado para el proyecto, terminó dirigiendo ‘Poltergeist’ (1982) a partir de una historia de Spielberg que reutilizó los aspectos más oscuros y sobrenaturales de ‘Night Skies’. La historia de una familia acosada por fuerzas malignas en su propio hogar resonó directamente con la visión original de la invasión alienígena y la defensa familiar. Incluso se dice que ‘Gremlins’ (1984) también tomó algunas de sus inspiraciones de este proyecto jamás realizado, especialmente en la idea de criaturas extrañas que desatan el caos.

Así, aunque ‘Night Skies’ nunca llegó a ser una película en sí misma, su espíritu y sus ideas fundamentales se fragmentaron para dar vida a algunos de los filmes más queridos y memorables de la historia del cine. Es un recordatorio fascinante de cómo la creatividad puede evolucionar y encontrar diferentes caminos para manifestarse, dejando un legado imperecedero. La próxima vez que veas ‘E.T.’ o ‘Poltergeist’, sabrás que estás presenciando un pedazo de la película de Steven Spielberg que, en el fondo, todavía estamos esperando.

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