El US Open, cuna de grandes historias y remontadas, tiene en estos momentos un protagonista indiscutible que hace sonar todas las alarmas en el vestuario de los contendientes: Carlos Alcaraz. El vigente campeón ha regresado a las pistas de Nueva York no solo para competir, sino para dejar claro que su candidatura al título es más fuerte que nunca. Lo que comenzó con dudas sobre su estado físico tras una larga ausencia, se ha transformado rápidamente en una declaración de intenciones que ya resuena entre sus rivales.
La expectación por ver al murciano, de 23 años y número 3 del mundo, tras cuatro meses y medio sin pisar la cancha, era palpable. Sin embargo, su evolución ha superado con creces las expectativas, incluso las suyas propias. Alcaraz está firmando un rodaje impecable, mostrando una adaptación asombrosa y un desgaste físico mínimo, todo mientras afina su juego y corrige errores sobre la marcha. La “sirena” que anuncia su presencia se ha convertido en un aviso para navegantes: el campeón ha vuelto, y con él, la amenaza de un tenis arrollador.
Un Retorno de Ensueño: Perfección en Proceso
El camino de Alcaraz no ha estado exento de tropiezos puntuales, algo lógico después de un parón tan prolongado. Estos fallos, no obstante, han aparecido con un margen que le ha permitido superarlos sin mayores consecuencias en el marcador. Remontó un set ante el portugués Jaime Faria tras una crisis con su saque, y vivió momentos de incertidumbre con su derecha, su golpe más letal, en la tercera ronda. Pero lejos de desestabilizarse, Carlos demostró madurez al contener su impaciencia y su afán de perfeccionismo excesivo.
“Es una locura”, llegó a decir a su equipo tras algunos errores con la derecha, un síntoma de su autoexigencia. Sin embargo, cuando la situación lo requería, su derecha volvió a ser el arma definitoria, demostrando que su capacidad de reacción y ajuste es tan rápida como su juego. Este proceso de pulido en plena competición es lo que lo hace aún más peligroso.
La Demostración ante Wu: Sin Pestañear Hacia Adelante
Su reciente victoria por 6-3, 6-4 y 6-1 en apenas 2 horas y 20 minutos sobre el chino Yibing Wu, un ex campeón júnior del US Open y prometedor talento frenado por las lesiones, fue una clara muestra de su momento. Wu, de 26 años y nº 113 mundial, un pegador de fondo que fue descrito por Samuel López, entrenador de Alcaraz, como un “jugador de Play Station”, sufrió en carne propia la capacidad defensiva y la astucia del español.
Carlos, que también había elogiado el talento de Wu, manejó el partido sin sobresaltos, siempre en ventaja en el marcador. Incluso cuando prefirió errar antes que ceder la iniciativa, lo hizo con un propósito estratégico. Este enfoque metódico y la capacidad de anticipar el siguiente desafío son prueba de su concentración y madurez. Ya estaba pensando en la siguiente eliminatoria, evitando distracciones o un desgaste innecesario.
El Verdadero Examen: Duelo con Tommy Paul
El calendario no da tregua, y Alcaraz se prepara ahora para un verdadero desafío en la semana grande del torneo. Su próximo rival será el estadounidense Tommy Paul, de 29 años y nº 21 mundial. Paul, quien ha demostrado su tenacidad al remontar un partido a cinco sets contra el kazajo Alexander Bublik, llega en un gran momento, incluso trabajando sin descanso durante su luna de miel veraniega.
Este será el noveno enfrentamiento entre Alcaraz y Paul, con una ventaja de 6-2 para el español, quien ha ganado los últimos cinco duelos, incluyendo el de octavos del Open de Australia con un 7-6 (6), 6-4 y 7-5. Aunque Alcaraz tiene un historial favorable, Paul es conocido por su lucha y su capacidad para complicar a los mejores. “Estoy mejor de lo que pensaba. El nivel es realmente alto. Estoy mejorando en cada partido y espero hacerlo contra Paul. No cometer algunos errores que he hecho con la derecha”, señaló Alcaraz, consciente de la magnitud del próximo partido.
Lo que hace unas semanas era una incógnita, con la posibilidad de que Carlos Alcaraz ni siquiera viajara a Nueva York, se ha transformado en una certeza: el campeón está de vuelta, más concentrado que nunca y aspirando a todo. Las alarmas en el vestuario suenan fuerte, y no es para menos. El defensor de la corona ha superado la criba de los nervios y la falta de rodaje, y ahora solo hay más ilusión que dudas en el horizonte. Para los aficionados al tenis, esto solo puede significar una cosa: emoción garantizada en cada partido. Prepárense para disfrutar del espectáculo que Carlos Alcaraz está trayendo al US Open.