Carlos Alcaraz vuelve a la acción con el pie derecho en Nueva York

El vigente campeón del US Open, Carlos Alcaraz, ha dejado claro que su regreso a la pista tras meses de ausencia no fue un espejismo. Los triunfos ante Roman Safiullin y Jaime Faria en sus dos primeros partidos del torneo han servido para disipar las dudas que rodeaban su preparación. El murciano, que ya demostró en Murcia que su muñeca —su principal preocupación— está a punto, ha confirmado que el desgaste físico de cuatro meses y medio sin competir no ha mermado su nivel. Ahora, con un horario más accesible para los aficionados españoles, afronta su tercer partido en el Arthur Ashe Stadium este viernes, donde buscará consolidar su ritmo de cara a la segunda semana del torneo.

El partido contra el chino Yibing Wu, número 113 del ranking, llega en un momento clave para Alcaraz. No solo por la importancia de superar esta ronda, sino porque el español necesita demostrar que está listo para medirse a los rivales de élite. Aunque Wu no es un rival de los top, su victoria en Shanghai 2024 —por 7-6 (5) y 6-3— recuerda que Alcaraz debe mantener la concentración desde el primer punto. El horario, sin embargo, es una buena noticia: el choque entre Jessica Pegula y Leylah Fernandez abrirá el segundo turno del estadio central, lo que permitirá al murciano saltar a la pista sobre las 19:00 horas (13:00 local), evitando así las madrugadas que tanto le perjudicaron en ediciones anteriores.

Un calendario que respeta los ritmos de Alcaraz

El horario es casi tan importante como el rival para Alcaraz. Tras jugar de noche el miércoles ante Faria —“quería ir rápido porque era el último partido en la central y no quería meterme en la madrugada”—, el español reconoció que prefiere los partidos vespertinos para mantener sus ritmos biológicos. “Tener horas de descanso después con mi familia y mi equipo es clave”, explicó. Esta vez, el Arthur Ashe le dará esa oportunidad, algo que no siempre ha ocurrido en sus participaciones en Nueva York. En 2023, por ejemplo, algunos de sus partidos más ajustados se resolvieron en horarios nocturnos, lo que complicó su recuperación física y mental.

La organización del torneo parece haber escuchado las demandas de los jugadores. Alcaraz, que en 2022 ya sufrió para llegar a cuartos de final en un horario complicado, ahora tiene garantizado un segundo turno más accesible. Esto no solo beneficia su rendimiento, sino también a los aficionados españoles, que podrán seguir su partido sin tener que madrugar o trasnochar. Una pequeña pero significativa mejora en un torneo donde cada detalle cuenta.

Wu, un rival con historia pero sin presión

Yibing Wu no es un desconocido para Alcaraz. El chino, que en 2022 alcanzó la tercera ronda del US Open —su mejor resultado en un Grand Slam—, ya se enfrentó al español en Shanghai 2024, donde cayó por 7-6 (5) y 6-3. Aunque Wu ocupa el puesto 113 del ranking, su juego agresivo y su capacidad para moverse en pista rápida lo convierten en un rival incómodo. Además, el asiático llega con la moral alta tras superar las dos primeras rondas, donde dejó en el camino a jugadores como Thanasi Kokkinakis.

Para Alcaraz, este partido es una oportunidad para ganar confianza antes de enfrentarse a rivales más duros en la segunda semana. Aunque Wu no está entre los favoritos, su victoria en Shanghai demuestra que puede ser un hueso duro de roer. El español, por su parte, llega con la ventaja de jugar en un horario que le favorece y con el respaldo de un público que, por fin, podrá disfrutar de su ídolo sin sacrificar el sueño.

¿Tercer US Open en el horizonte?

Con solo 24 años, Alcaraz ya tiene en su palmarés dos títulos de Grand Slam: Wimbledon 2023 y el US Open 2022. Ahora, con un estado de forma que parece sólido y un calendario que se adapta a sus necesidades, el español aspira a sumar un tercer major a su colección. Su inclusión entre los favoritos, junto a nombres como Alexander Zverev o Taylor Fritz, no es casualidad: el nivel mostrado en sus primeros partidos así lo avala.

El camino, eso sí, no será fácil. El US Open es un torneo traicionero, donde cualquier error puede costar caro. Pero Alcaraz, que ya ha demostrado que sabe gestionar la presión, llega con una ventaja psicológica: sabe que puede ganar. Y en un deporte donde la confianza lo es todo, ese pequeño detalle marca la diferencia.

Lo que viene después: miradas hacia la segunda semana

Si Alcaraz supera a Wu, su próximo rival —en caso de que ambos avancen— podría ser un nombre de los top 10. El cuadro está repleto de estrellas, desde Aryna Sabalenka hasta Novak Djokovic, que ya ha dado señales de recuperación en sus primeros partidos. Pero antes de pensar en eso, el español debe centrarse en lo inmediato: ganar este viernes y, sobre todo, mantener el ritmo que le permita llegar en condiciones óptimas a la segunda semana.

El US Open siempre ha sido un torneo especial para Alcaraz. No solo por el título que ganó en 2022, sino por la intensidad de sus partidos y la pasión que despierta entre los aficionados. Esta edición, con un horario más amable y un estado de forma que parece recuperado, podría ser la definitiva para escribir una nueva página en su carrera. El viernes será el primer paso. El resto, ya se verá.