Introducción

Un nuevo capítulo de oro acaba de sumarse a la historia del fútbol. La leyenda de Lionel Messi se agiganta de modo brutal. En el minuto 91 de una semifinal de Copa del Mundo, Messi garabatea por la raya, desborda y mete un centro con su pierna menos hábil, con la derecha, para que Lautaro Martínez celebre el gol que siempre soñó.

El partido

El encuentro comenzó con tensión y respeto entre ambos equipos. Scaloni dejó en el banco al histórico De Paul y optó por Giuliano Simeone. Con James, Spence y Rogers, Tuchel apostó a un 4-2-3-1 que en su disposición inicial se insinuó más audaz que la propuesta albiceleste. Sin embargo, también Inglaterra tomó precauciones importantes, rodeando a Messi y bloqueando a Paredes en la salida con la marca de Kane.

La reacción de Argentina

Después del gol de Anthony Gordon, Argentina inició su reacción. Fueron entrando Nico González, De Paul, Otamendi, Montiel y Lautaro. Todos a atacar a una Inglaterra que sacó a Gordon para meter a Konsa y plantar cinco defensores. Pickford se hizo figura sacando un cabezazo de Nico González y un tiro de afuera de Enzo. Mac Allister clavó otro cabezazo en un palo. Argentina, con instinto salvaje y con fútbol, iba e iba. Hasta que llegó la bomba de Enzo desde afuera a los 85 para el empate.

El gol de la victoria

Y… el minuto 91. El centro de Dios. La derecha de Dios. La asistencia de Dios. Y el gol que Lautaro siempre soñó. El mejor homenaje para Argentina del 86 y para Diego. El gol que puso a Argentina en la final del domingo, una final de colección contra España.

Conclusión

Con reacción, corazón y fútbol de campeón, Argentina dio vuelta un partido increíble, que puso de su lado cuando se encontró en desventaja. Ahí surgió la Argentina del potrero, de la sangre caliente, del espíritu inquebrantable. Así redujo a Inglaterra a la mínima expresión. Todo con Messi. Con el mejor de todos los tiempos. La leyenda de Messi sigue creciendo y Argentina se prepara para la final del Mundial.