El Mundial de Fútbol nos sigue regalando historias de supervivencia y despedidas dignas. En la segunda jornada del Grupo L, Croacia consiguió una valiosa victoria por la mínima (0-1) ante una obstinada Panamá, un resultado que revitaliza las aspiraciones balcánicas y, al mismo tiempo, sella la eliminación del conjunto centroamericano.
El encuentro, disputado el 24 de junio de 2026 en el Toronto Stadium, fue un reflejo de la necesidad por un lado y el orgullo por el otro. Mientras Croacia buscaba desesperadamente sus primeros puntos para no despedirse de forma prematura, Panamá, consciente de la superioridad de su rival, renunció por un día a su habitual estilo de juego para plantear un desafío táctico que puso a prueba la paciencia europea.
Un Primer Tiempo de Tensión y Resistencia Canalera
El planteamiento inicial de Panamá, bajo la dirección de Thomas Christiansen, fue sensato y pragmático. Conscientes de la mayor calidad croata, los Canaleros optaron por entregar el balón y estructurarse en un sólido bloque medio con un 5-4-1. Esta estrategia, si bien limitó sus propias oportunidades de ataque, consiguió frustrar a una Croacia que, a pesar de aceptar la responsabilidad de la iniciativa, se mostraba precavida y sin ideas claras.
Dalíc ajustó su esquema a un 4-2-3-1 con la entrada de Mateo Kovacic junto a Luka Modric en el doble pivote. Sin embargo, el entramado defensivo panameño, con poco espacio entre líneas, impidió que el mediocampo croata, liderado por un Modric que celebraba su partido 200 como internacional a sus 40 años, pudiera imponer su clase. Las oportunidades fueron escasas para Croacia en los primeros 45 minutos, con un solitario disparo de Baturina antes del descanso que Orlando Mosquera desvió a córner. Sorprendentemente, Panamá tuvo la ocasión más clara con un cabezazo de José Luis Rodríguez al larguero, aunque fue anulado por una salida previa del balón.
Budimir, El Salvador Inesperado, y el Homenaje a un Maestro
La ineficacia ofensiva croata en la primera mitad exigió una respuesta urgente de Zlatko Dalic. El seleccionador movió ficha al descanso, dando entrada a Andrej Kramaric por Josko Gvardiol, quien no tuvo su mejor día, y a Ante Budimir por Petar Musa. Fue precisamente el delantero de Osasuna, un veterano de 34 años con oficio, quien rompió el cerrojo panameño.
En el minuto 54, Budimir apareció en el momento justo para rematar de primeras un centro preciso nacido de una bonita pared entre Stanisic y Pasalic. Un gol que no solo significaba la primera victoria de Croacia en el Mundial, sino que también otorgaba una “vida extra” a las aspiraciones de una selección que ha demostrado una increíble capacidad de supervivencia en los últimos torneos. Para Luka Modric, este triunfo era el mejor homenaje en un Mundial que podría ser el último de su gloriosa carrera, permitiéndole soñar con ir más allá de la fase de grupos.
Panamá: Despedida con Orgullo y Mirada al Futuro
A pesar del gol, Panamá no bajó los brazos. El arrebato por buscar el empate los llevó a volcarse al ataque, creando ocasiones que obligaron a Livakovic a emplearse a fondo con disparos de Murillo y un cabezazo de Fajardo. Christiansen incluso retiró a un central para dar entrada a otro delantero, Cecilio Waterman, en un intento desesperado por rascar al menos un punto.
Sin embargo, la falta de definición, un “mal común en selecciones con poca experiencia” como Panamá —que disputa apenas su segundo Mundial—, les impidió concretar sus oportunidades. Los Canaleros nadaron con entusiasmo y persistencia, pero murieron en la orilla. Con 0 puntos en el Grupo L, su eliminación es un hecho, aunque aún les queda la oportunidad de buscar sus primeros puntos históricos en un Mundial ante Inglaterra, en lo que sería una despedida a lo grande.
Lo Que Viene: Croacia Con Vistas a Octavos, Panamá a la Experiencia
Con esta victoria, Croacia suma 3 puntos y se posiciona para luchar por un puesto en la siguiente fase. Tienen la oportunidad de pasar como primera de grupo si vencen a Ghana y Panamá logra un empate o victoria sorprendente ante Inglaterra. Incluso si no logran ser primeras o segundas, la selección balcánica se coloca en una buena disposición para ser una de las mejores terceras y así extender la leyenda de Luka Modric en su posible último baile mundialista.
Para Panamá, más allá de la tristeza de la eliminación, queda la experiencia de haber competido dignamente ante potencias del fútbol y la lección de que la evolución de su fútbol continúa. El orgullo de representar a su nación en la élite sigue intacto, y el futuro, con una base de jugadores que suman minutos en el escenario más grande, se vislumbra prometedor.
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