En el mundo del tenis, donde las carreras están hechas de récords y proezas, a veces se gestan anomalías difíciles de explicar. Pablo Carreño Busta, un tenista gijonés de 34 años con un palmarés que incluye una semifinal de Grand Slam, un puesto en el top 10 mundial, un título de Copa Davis y una medalla de bronce olímpica en Tokio 2020, cargaba con una curiosa estadística: siete participaciones en Wimbledon, siete derrotas.

El All England Club, la catedral de la hierba, se le había resistido una y otra vez. Una especie de maldición personal que, para un competidor de su talla, resultaba incomprensible. Pero la espera ha terminado. En su octava presencia en el prestigioso torneo, Carreño Busta finalmente ha conseguido su primera victoria, en lo que es una segunda fase extra de su carrera, marcada por un notable regreso tras una grave lesión.

Un Guerrero que Desafía al Destino y las Lesiones

La victoria en Wimbledon no es solo un número más en su carrera; es el culmen de una tenacidad inquebrantable. A sus 34 años, Pablo Carreño se ha enfrentado a una de las batallas más duras de su trayectoria: una importante lesión en el codo derecho que lo llevó al quirófano y puso en jaque su permanencia en el circuito. “No quería que una lesión me retirase”, sentenció con la determinación que lo caracteriza, y lo demostró con creces. Su recuperación fue un camino arduo, plagado de esfuerzo y de ese particular ‘testarudez’ que él mismo reconoce, peleando en torneos menores y fases previas como en sus inicios, forjando su carácter de guerrero incansable.

Esta resiliencia se manifestó en su debut en la edición actual de Wimbledon. Tras eliminar al canadiense Denis Shapovalov, quien se retiró por una lesión en el hombro izquierdo después del segundo set, la emoción era palpable. “Ha sido muy especial. Irme sin ninguna victoria en Wimbledon era extraño y por suerte ya la tengo”, proclamó, combinando felicidad con un evidente alivio.

La Deuda Familiar: Un Motivo Más para la Victoria

El camino de Carreño hacia esta primera victoria en Wimbledon no solo ha estado sembrado de lesiones y rivales complicados. También hay un factor personal que le añade una capa de emotividad a su logro. El año 2025, el asturiano no pudo participar en el torneo debido al nacimiento de su hijo, un evento que, como él mismo bromea, generó una suerte de ‘deuda’.

“Mi hijo me debía una del año pasado. Ya estamos en paz y ya ha pagado su deuda”, comentó con una sonrisa, evidenciando la ligereza y el buen humor con el que afronta su carrera actual. Poder vivir este momento con su familia, su hermana, su mujer y, por supuesto, su hijo, ha sido un elemento crucial que ha hecho esta victoria aún más conmovedora y significativa para el tenista. Este vínculo familiar, de hecho, es una de sus principales motivaciones para seguir en activo, queriendo que su hijo lo vea competir al máximo nivel.

Explicando una Anormalidad: La Realidad de Siete Derrotas Previas

Pablo Carreño, con la perspectiva que da la experiencia, relativiza sus anteriores reveses en la hierba londinense. No todo fue mala suerte o falta de forma. “Los primeros años que vine acababa de entrar en el top 100 y no preparaba mucho Wimbledon”, explicó, refiriéndose a un período en el que la adaptación a la superficie no era una prioridad. Además, la fortuna en los sorteos no siempre le sonrió, enfrentándose a duros rivales como David Ferrer, Gaël Monfils o Milos Raonic en las primeras rondas.

Posteriormente, las lesiones también jugaron un papel determinante, impidiéndole participar en 2023 y 2024, sumado a la mencionada ausencia en 2025 por el nacimiento de su hijo. Este cúmulo de factores contextualiza un balance de 1-7 que, sin su reciente victoria, sería una mancha en la carrera de cualquier tenista de élite.

El Horizonte de un Veterano con Ganas de Más

Con la primera victoria en Wimbledon en el bolsillo, Carreño Busta ya mira hacia su próximo desafío. Este miércoles se reencontrará con el joven madrileño Rafa Jódar, un rival con el que tiene cuentas pendientes tras haber perdido en cinco sets en Roland Garros, después de dominar los dos primeros parciales. Consciente de la diferencia de la superficie, el asturiano ya planea su estrategia: “Rafa ha ganado en tres sets (a Felix Gill). Será diferente al partido de Roland Garros en cuanto a juego y táctica. Hay que ver bien cómo hacerle daño. No hay muchos partidos en hierba para estudiar su juego. Veré su partido de hoy y sacaré conclusiones”, advirtió.

La preparación para Wimbledon no fue la ideal, sin partidos en hierba entre París y Londres, debido a unos dolores en el hombro que decidió priorizar para recuperar bien. Pero esto no frena sus ambiciones. Después del césped, regresará a la tierra batida para los torneos de Umag y Estoril, antes de afrontar la gira norteamericana de pista dura.

Actualmente en el puesto 71 del ranking, sus metas son realistas pero ambiciosas para su momento actual. “Antes de la lesión, si me dicen que tengo este ranking (71), no estaría satisfecho. Estar rondando el top 100 hace unos meses era muy duro porque tenía que estar pensando en los cortes de los grandes torneos y ver si tenía que jugar las previas. Ahora que puedo entrar a cuadros me facilita las cosas. Si me respetan las lesiones, sigo jugando bien y completo el año, puedo mejorar el ranking. Espero llegar al top 50, aunque no es cerca del top 10 en el que estaba antes de la lesión”, analizó Carreño, mostrando la madurez y la perspectiva de un tenista que sabe valorar cada logro.

La historia de Pablo Carreño Busta es un claro ejemplo de perseverancia y amor por el deporte. Desde TELELATINO, celebramos su capacidad de superar adversidades y seguir persiguiendo sus sueños, demostrando que la pasión no tiene fecha de caducidad. Su camino en Wimbledon y más allá, sin duda, seguirá dejando valiosas lecciones para todos los aficionados al tenis.