El método Gilardoni: cuando el detalle marca la diferencia
Claudio Gilardoni no es un entrenador cualquiera. Su nombre resuena en el circuito del pádel profesional por una razón: su capacidad para diseccionar cada partido como si fuera un cirujano. Con un estilo metódico, cercano y educado, este argentino ha sabido ganarse la confianza de algunas de las mejores jugadoras del circuito, como Paula Josemaría y Bea González. En una reciente conversación durante el Italy Major, Gilardoni compartió con Mundo Deportivo y La Chiquita Padel su visión sobre el presente y futuro de sus pupilas, el estado del pádel femenino y esos duelos tácticos que están definiendo una era.
Lo que más sorprende de su enfoque es cómo logra extraer información de sus jugadoras que ellas mismas desconocen. “Bea hablaba maravillas de mí al inicio de la temporada, pero lo cierto es que ella y su equipo ya hacen un trabajo excepcional”, comenta Gilardoni. “Lo que aporto son pequeños detalles, ajustes que pueden marcar la diferencia. Pero al final, el mérito es de ellas y de su entorno”.
Bea González: la joya que brilla con equipo
Bea González no es una jugadora cualquiera. Con solo 22 años, ya ha demostrado un nivel que la sitúa entre las favoritas para pelear por los títulos más importantes. Pero, según Gilardoni, su éxito no es casualidad. “Bea es una chica muy entrañable, con una energía que contagia al grupo. Pero lo que la hace especial es su equipo. Juanjo, su entrenador, Óscar, el fisio, y hasta su padre Toni, que siempre está ahí. Es un engranaje perfecto”.
El entrenador argentino reconoce que, al principio, compartió con ella datos que ni siquiera había analizado. “A veces, con jugadoras de este nivel, lo importante es no abrumarlas. Ellas ya saben jugar, así que nuestro trabajo es asistirlas, añadirles pequeñas mejoras sin saturar su cabeza”.
Gilardoni también habla de la ambición de Bea: “La ilusión de ser número uno es natural, pero hay que ser realista. Ahora mismo, somos número dos y nuestro objetivo es mantener esa posición para tener una oportunidad en el futuro. Si te crees que ya lo has logrado, es cuando empiezas a perder sin saber por qué”.
Paula Josemaría: la evolución de una campeona
Paula Josemaría es otra de las argentinas que ha encontrado en Gilardoni un aliado clave. “Llevo años trabajando con ella, así que conozco muy bien su juego. Pero incluso después de tanto tiempo, siempre hay detalles que mejorar. Paula es una jugadora que se adapta a todo, con una mentalidad ganadora que la hace especial”.
El entrenador destaca cómo Paula ha sabido mantenerse en la élite a pesar de los cambios en el circuito. “El pádel femenino está en un momento increíble. Hay más competencia, más jugadoras jóvenes que están madurando, y eso es bueno para el deporte. Pero también hay que trabajar en la formación, en que haya entrenadores de diferentes países, no solo de los tradicionales como España o Argentina”.
El duelo Triay-Brea vs. el futuro del circuito femenino
Gemma Triay y Delfi Brea siguen siendo las reinas del circuito femenino. Gilardoni no duda en reconocer su calidad: “Son muy buenas, juegan en cualquier tipo de pista y siempre te hacen el partido difícil. No hay partido sencillo contra ellas”.
Pero el pádel femenino está en un momento de crecimiento. “El pelotón está mejorando mucho. Hay jugadoras zurdas, diestras que juegan de ambos lados, jóvenes que están dando la sorpresa. Lo importante ahora es que crezcan los formadores. Si siempre vienen de los mismos países, el deporte no avanza igual”.
Gilardoni pone como ejemplo la necesidad de que países como Paraguay, Ecuador o Noruega empiecen a tener más presencia en el circuito. “Eso atraería más atención y ayudaría a que el pádel crezca a nivel global”.
Sanyo Gutiérrez, Tapia-Coello y Chingotto-Galán: los otros frentes
El argentino también habla de su relación con Sanyo Gutiérrez, una leyenda del pádel que está cerca del final de su carrera. “Sanyo es un crack. Cada vez que lo escucho hablar, aprendo algo nuevo. Jugadores como él, que han sido entrenadores mientras competían, tienen una visión única del juego”.
Sobre los duelos masculinos, Gilardoni se decanta por Tapia-Coello: “Es mi debilidad, lo quiero mucho. Pero Chingotto-Galán y Tapia-Coello son increíbles. Juegan tan bien que obligan a los demás a subir el nivel”.
¿Qué le falta a Gilardoni para ser un entrenador top?
El propio entrenador reconoce que aún tiene margen de mejora. “Tengo que ser más práctico en el banquillo, hablar menos y mejor. A veces tardo en ver algo que está claro, y eso hay que corregirlo”.
Pero también reconoce que ha aprendido mucho de sus jugadoras. “De Agustín Gutiérrez, de Paula, intento absorber todo lo que puedan enseñarme. La formación es clave, y yo sigo en ese proceso”.
El objetivo: llegar a los Finals de Barcelona
Cuando se le pregunta si sus jugadoras pueden alcanzar el número uno en los Finals de Barcelona, Gilardoni se muestra cauto. “No quiero pensarlo ahora. Nuestro propósito es trabajar cada día, mejorar en cada partido y, si la suerte está de nuestro lado, llegar ahí con opciones”.
Lo que sí tiene claro es que el pádel femenino nunca había estado tan emocionante. “Estamos viendo una generación increíble, con jugadoras que no paran de crecer. Eso es lo que hace especial este deporte”.
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