El ascenso a Segunda División es un camino largo y lleno de trampas, y el Barça Atlètic lo ha comprobado de primera mano este fin de semana. Tras un arranque liguero esperanzador con una goleada, el filial azulgrana no pudo pasar del empate a cero frente al Logroñés B, en un encuentro donde las circunstancias del juego y las decisiones arbitrales jugaron un papel protagonista. Este resultado, un 0-0 sin goles, frena en seco el impulso inicial y añade un primer desafío a la ambición culé.

El punto obtenido en un campo complicado deja un sabor agridulce en la escuadra de Juliano Belletti, que vio cómo su fútbol ofensivo se topaba con un muro defensivo local y, en ocasiones, con la falta de fortuna y criterios discutibles. Los aficionados del Barça esperaban continuar la senda de la victoria, pero se encontraron con un partido físico y lleno de interrupciones que puso a prueba la paciencia y el talento de los jóvenes azulgranas.

Un Césped Desafiante y un Inicio Lento

Desde el pitido inicial, los hombres de Belletti se encontraron con un rival aguerrido y, más importante aún, con un terreno de juego de césped artificial que dictó gran parte del desarrollo del partido. Un campo lento, donde cada pase levantaba arena y el balón perdía velocidad de forma inusual, fue un obstáculo evidente para el habitual juego de toque y velocidad del filial. Los primeros 15 minutos fueron de adaptación forzada, con un Logroñés B que apretó con intensidad, dificultando la salida del balón y la creación de juego.

No fue hasta los 20 minutos cuando el Barça Atlètic logró imponer su ritmo, hacerse con el control del esférico y trasladar el juego a campo contrario. Sin embargo, traducir ese dominio en ocasiones claras de gol se convirtió en una tarea ardua. La oportunidad más prometedora de este tramo llegó tras un centro de Aziz que, desviado por un central hacia su propia portería, obligó al guardameta Tejada a lucirse con una gran estirada. Con el paso de los minutos, el juego azulgrana se decantó hacia el costado izquierdo, con Orian Goren y Jesse Bisiwu asumiendo un rol más protagonista.

Polémica Arbitral y Ocasiones Negadas

La primera mitad no estuvo exenta de controversia. Antes de la media hora, Bisiwu reclamó un penalti que parecía claro. El delantero encaró a su par, le fintó y el defensa, según los culés, lo derribó tras tocarle el pie de apoyo. A pesar de la contundencia de la acción, el árbitro Markel Gutiérrez decidió no señalar la pena máxima. El filial mantuvo el control del encuentro, pero las ocasiones de peligro real seguían siendo escasas. En el descuento, Catovic llegó al área para rematar de cabeza, sin éxito en su intento por abrir el marcador.

Goren y Catovic, Destellos en la Dificultad

A pesar de las adversidades del terreno, algunos nombres propios consiguieron brillar con luz propia. Orian Goren, incansable y desequilibrante, se erigió como el mejor del partido, aportando chispa a la circulación del balón azulgrana. Por su parte, Catovic, el mediocentro, impresionó por su capacidad para girarse y conducir con una ligereza sorprendente para su físico, demostrando que el campo lento no le pasaba factura en defensa y se hizo grande. Su presencia en el medio campo fue vital para mantener la coherencia en el juego del filial.

Sin embargo, el buen trabajo de Catovic se vio empañado en el tramo final por una polémica doble amarilla que acabó en expulsión. Una acción que el equipo consideró fortuita y que dejó al Barça Atlètic con diez hombres en el momento más crucial, cuando más apretaba en busca del gol.

La Insistencia Azulgrana sin Recompensa

Con la desventaja numérica y el tiempo apremiando, el filial azulgrana no bajó los brazos. El partido se fue abriendo poco a poco y la mejor ocasión de la segunda parte la tuvo Bisiwu, quien tras recibir un balón de cara de Villar, remató potentemente al palo, rozando el gol. Poco después, el Barça Atlètic volvió a reclamar otro penalti, esta vez sobre Ignasi Quer, quien fue agarrado y derribado en el área rival, pero la decisión arbitral fue la misma.

Álex González también acercó al filial al gol, inventando una jugada personal con una diagonal y un disparo violento que Tejada, seguro bajo palos, rechazó con autoridad. Los últimos minutos vieron a los azulgranas encerrar al Logroñés en su área, pero la expulsión de Catovic terminó por mermar sus opciones de remate. El meta Iker Rodríguez, en el descuento, sacó una mano providencial, asegurando al menos el punto. Este empate sin goles deja claro que el camino hacia el ascenso no será un paseo para el Barça Atlètic.

El fútbol, a veces, es caprichoso, y este 0-0 lo demuestra. Un terreno de juego complicado, decisiones arbitrales discutibles y la mala fortuna se aliaron para frenar a un Barça Atlètic que, a pesar de todo, mostró destellos de calidad y una clara ambición. Los aficionados de TELELATINO seguirán de cerca la evolución de este prometedor equipo que tendrá que reponerse de este tropiezo para seguir soñando con el ascenso. La Liga es larga, y cada punto cuenta.