El Deportivo de La Coruña demostró una vez más su capacidad de resiliencia al conseguir un empate agónico (1-1) frente a la Fiorentina en un partido de pretemporada. Un gol del camerunés Nsongo Bil en la recta final del encuentro permitió a los gallegos mantener su racha invicta, rescatando un punto valioso ante un rival de peso en el fútbol europeo. Este resultado deja una lectura importante sobre la combatividad del Dépor en su preparación.
El encuentro, disputado bajo condiciones que no favorecían el buen trato del balón, fue un termómetro real para el conjunto blanquiazul, que tuvo que batallar no solo contra un oponente de calidad, sino también contra un césped en mal estado que limitó el ritmo y la fluidez del juego.
Un Primer Tiempo de Dominio Viola
El partido comenzó con una clara ocasión para el Deportivo en el minuto 8, cuando el neerlandés Zakaria Eddahchouri, atento a un saque de esquina de Luismi Cruz, logró conectar un cabezazo que puso en aprietos a la defensa italiana. Sin embargo, esta fue una de las pocas incursiones ofensivas claras del Dépor en la primera mitad.
La Fiorentina, que esta temporada contará con el joven argentino Franco Mastantuono (cedido por el Real Madrid), se hizo rápidamente con el control del balón, aprovechando el ritmo pausado que imponía el terreno de juego. Las amenazas del lateral español Víctor Valpeñas, con un tiro cruzado, y del islandés Gudmunsson, con un cabezazo, ya avisaban a Álvaro Ferllo. No tardaría en llegar el gol viola cuando, en el minuto 17, Cher Ndour culminó con éxito una acción de estrategia, adelantando a los suyos.
Interrupción y Presión Italiana Constante
Con la ventaja en el marcador, la Fiorentina no bajó la intensidad. Superada la media hora de juego, estuvieron a punto de ampliar la ventaja en una jugada iniciada por Valdepeñas que el internacional italiano Moise Kean, una auténtica pesadilla para la zaga deportivista, no logró concretar de la mejor manera. Poco después, el partido tuvo que detenerse durante unos seis minutos debido a una falla en la iluminación, un incidente inusual que añadió un elemento extra a la tarde.
Ni siquiera la pausa pudo frenar el ímpetu de los dirigidos por Fabio Grosso. En la recta final del primer tiempo, la Fiorentina expuso las debilidades del Deportivo en las jugadas a balón parado. Kean con un cabezazo, Ranieri tras un córner y Dragusin, aprovechando una mala salida de Ferllo, tuvieron claras oportunidades para aumentar la distancia, dejando la sensación de que el Dépor necesitaba un cambio de chip.
Nsongo Bil Sella la Reacción Agónica
El guion del partido cambió en la segunda mitad. El Deportivo salió con otra actitud y logró igualar las fuerzas, aunque sin generar un peligro constante. El lateral Giacomo Quagliata intentó desequilibrar por la banda izquierda con varias internadas, pero sus esfuerzos no encontraron la recompensa del gol. La Fiorentina, por su parte, redujo su ritmo y permitió que el Dépor se asentara un poco más en el campo.
Cuando todo parecía indicar que el resultado se mantendría, llegó el momento clave en el minuto 89. Un libre indirecto dentro del área italiana, señalado por el colegiado por una cesión, fue la oportunidad perfecta para que Nsongo Bil, con sangre fría, batiera la portería viola y firmara el empate. Este gol no solo significó la igualdad en el marcador, sino que también mantuvo el prestigioso invicto del Deportivo en esta fase preparatoria.
El empate sobre la bocina es un reflejo de que el Deportivo sigue trabajando en su cohesión y capacidad de reacción, aspectos cruciales de cara a la temporada. Antes de cerrar su gira italiana frente al Genoa, este resultado ante la Fiorentina sirve como un valioso impulso anímico y una lección importante para el equipo, que deberá pulir detalles, especialmente en defensa, para encarar los próximos desafíos con mayores garantías. La pretemporada es para aprender, y el Dépor sigue sumando lecciones, y puntos, a su camino.