El fútbol, a menudo, nos regala partidos de contrastes, y el reciente encuentro en Zubieta entre el Sanse y el Tenerife fue un claro ejemplo. Un empate a uno que, lejos de ser insípido, se convirtió en tema de conversación por la polémica arbitral y las decisiones del VAR. Un punto para cada uno, pero con la sensación de que pudo haber sido más para ambos contendientes, en un choque que tardó en carburar para explotar en la segunda mitad.

Los filiales realistas, con un once de garantías bajo la dirección de Jon Ansotegi, buscaban hacerse fuertes en casa frente a un Tenerife siempre ambicioso. Sin embargo, lo que se vio en los primeros 45 minutos fue un pulso táctico más que un derroroche ofensivo, dejando a los aficionados con ganas de más espectáculo. Fue en la reanudación cuando el partido despegó, con goles, intervenciones clave del colegiado Abraham Domínguez Cervantes y la tecnología, para sellar un resultado que deja sensaciones encontradas en ambos vestuarios.

Un Inicio con Freno de Mano y un Gol Anulado

La primera media hora del partido fue un reflejo de lo que a menudo se ve en encuentros donde la estrategia y el respeto mutuo priman sobre la audacia. Las ocasiones brillaron por su ausencia, y aunque Balda lo intentó tempranamente para el Sanse con un disparo lejano, no inquietó la meta canaria. Por parte del Tenerife, Pecar intentaba manejar los hilos del ataque, pero la falta de ‘chicha’ era palpable en ambas escuadras, resultando en un juego algo espeso.

El minuto 29 trajo la primera acción que encendió las alarmas y el debate. Enric Gallego, el experimentado delantero tinerfeño, remató un buen centro de Víctor Moreno y batió a Fraga. No obstante, la celebración se truncó rápidamente cuando Abraham Domínguez, con buen criterio, anuló el tanto al señalar un empujón previo de Gallego sobre Beitia. Una decisión correcta que evitó que el Tenerife se adelantara. El Sanse, por su parte, continuó buscando su suerte a través de centros, especialmente de Balda, que fue de lo más destacado del filial en esta primera mitad, aunque sin encontrar un rematador certero. Con un disparo aislado de Garro y poco más, se llegó al descanso con el marcador inicial, reflejo de una primera mitad tibia y sin grandes emociones.

El Despertar del Gol y la Ventaja Visitante

El paso por vestuarios pareció obrar un milagro en el encuentro, que cambió radicalmente. Apenas iniciada la segunda mitad, en el minuto 49, Nacho Gil consiguió perforar la red tras dejar atrás a Kita y Aguirre, pero, una vez más, la alegría duró poco al ser anulado el tanto por un fuera de juego previo de Pecar. El partido había adquirido un ritmo mucho más alto, con ambos equipos buscando el gol con mayor insistencia. Lebarbier también tuvo una clara oportunidad para el Sanse, con un disparo desde la frontal que fue sacado bajo palos tras un rechace de Dani Martín.

Fue en el minuto 59 cuando el marcador por fin se movió de forma legítima. Una incomprensión entre Lebarbier y Astiazarán fue capitalizada por Fabricio, quien, tras robar el balón, avanzó y sacó un derechazo desde la frontal que Fraga, quizás, pudo haber detenido con una mayor fortuna. El 0-1 subió al marcador para el Tenerife, forzando a Jon Ansotegi a mover ficha. El técnico realista agitó el avispero dando entrada a perfiles ofensivos como Soroeta y haciendo debutar a Rupérez, quien rápidamente vio una tarjeta amarilla, mostrando la intensidad con la que entró al juego.

Controversia Arbitral y el Gol de la Reacción Txuri-urdin

La tensión en el campo se incrementó, y con ella, la polémica. En el minuto 72, Dani Díaz reclamó airadamente un penalti tras ser derribado dentro del área. La jugada fue sumamente controvertida, pero ni el colegiado principal ni el VAR decidieron señalar la pena máxima, generando frustración en las filas del Sanse y en la grada. Sin embargo, los potrillos no bajaron los brazos y encontraron la recompensa a su insistencia.

En el minuto 81, llegó el empate que desató la euforia local. Balda, con un magistral balón en largo, encontró a Soroeta, quien ganó la espalda a la defensa del Tenerife. En una acción de gran calidad y frialdad, Soroeta picó el balón por encima de la salida de Dani Martín para poner el 1-1. La jugada fue inicialmente anulada por fuera de juego por Abraham Domínguez, pero la intervención del VAR corrigió la decisión, dando validez al gol y haciendo justicia a la jugada. Fue un momento clave que redefinió el desenlace del encuentro.

Reparto de Puntos y Miradas al Futuro

Con el empate en el marcador, los últimos minutos fueron un ir y venir con oportunidades para ambos equipos de llevarse la victoria. Primero, Enric Gallego, que tuvo una inmejorable ocasión con un cabezazo estando solo, pero su remate se fue por encima del larguero. Poco después, Astiazarán para el Sanse estuvo cerca de generar peligro, pero sin acierto final. Finalmente, ninguno de los dos equipos logró concretar sus últimas aproximaciones, y el pitido final selló el 1-1 definitivo.

Sanse y Tenerife se reparten así los puntos en un partido que tuvo de todo: una primera parte para olvidar, una segunda vibrante y cargada de emociones, y, por supuesto, la inevitable polémica arbitral que seguramente seguirá dando de qué hablar. Un punto que sabe a poco para algunos y a mucho para otros, pero que en definitiva deja a ambos equipos con la tarea de seguir luchando por sus respectivos objetivos en la competición. Los aficionados, por su parte, se llevan a casa un encuentro que, pese a sus altibajos, no dejó indiferente a nadie.