El fútbol, esa montaña rusa de emociones, volvió a poner a prueba la resistencia de la Selección Española en los cuartos de final del Mundial. La advertencia de Luis de la Fuente resonó en el ambiente: “Bélgica será el rival más duro”. Y no se equivocó. España sudó la gota gorda, sufrió hasta el último suspiro, pero finalmente consiguió el ansiado billete a las semifinales, donde ya espera la poderosa Francia. Una vez más, la figura de Mikel Merino emergió del banquillo para convertirse en el salvador, aprovechando un balón suelto en el área a solo dos minutos del final para sellar el 2-1 definitivo.
La victoria no solo significa un paso adelante en el torneo, sino también una reafirmación del carácter de este equipo. En un partido que mantuvo a la afición al borde de sus asientos, la Roja demostró que sabe sufrir, adaptarse y, sobre todo, ganar cuando más importa. El nombre de “San Merino” ya es un eco constante en las narrativas de los triunfos españoles.
La Apuesta de De la Fuente y un Inicio Dominador
El seleccionador español sorprendió con un movimiento táctico clave desde el inicio, recuperando una medular que le dio la Eurocopa: Fabián Ruiz entró por Pedri, fortaleciendo el centro del campo junto a Rodri y Dani Olmo. Esta estrategia dio sus frutos rápidamente, permitiendo a España adueñarse del control del balón y del ritmo del partido. La suerte, además, pareció sonreírle a la Roja incluso antes del pitido inicial cuando Tielemans, pieza fundamental de Bélgica, tuvo que caerse del once tras el calentamiento, siendo reemplazado por Vanaken.
Con un dominio abrumador, España comenzó a generar oportunidades. Bélgica, replegada, apenas lograba retener el esférico y fiaba sus esperanzas a la velocidad de Doku y la puntería de De Ketelaere. Baena estuvo cerca de abrir el marcador con un potente remate que la defensa belga desvió, y Lamine Yamal, con su desequilibrio habitual, probó suerte con un disparo con rosca que se marchó por poco. La Roja estaba avisando.
Gol de Fabián, Respuesta Belga y el Duro Realismo del Mundial
A la media hora de juego, la insistencia española tuvo su recompensa. Una brillante jugada colectiva culminó con un pase filtrado de Lamine Yamal para la incorporación de Pedro Porro, quien asistió a un Dani Olmo que sigue exhibiendo un gran nivel en este Mundial. El remate inicial de Olmo fue desviado por Courtois, pero Fabián Ruiz, atento como pocos, cazó el rebote para empujar el balón a la red y poner el 1-0.
La Roja se lanzó a por el segundo, impulsada por la confianza. Lamine Yamal volvió a desafiar a Courtois con un lanzamiento de falta, pero el gigante belga respondió con solvencia. Sin embargo, en un Mundial, la relajación se paga cara. Justo antes del descanso, en la primera jugada donde España permitió a Bélgica combinar con libertad por la banda derecha, llegó el jarro de agua fría. Un centro de Castagne encontró a un De Ketelaere imponente, que se elevó por encima de Cubarsí para cabecear y marcar el empate, el primer gol encajado por Unai Simón en el torneo. La lección estaba clara: nadie regala nada.
Un Segundo Tiempo de Asedio y el Héroe Inesperado
El paso por vestuarios no alteró la convicción de España, aunque los Diablos Rojos regresaron con renovada moral. Los cambios no se hicieron esperar; Pedri y Ferran Torres ingresaron al campo para revitalizar el ataque, mientras Doku seguía siendo una amenaza constante por la izquierda. Courtois continuó con su recital de paradas, negando otro gol cantado a Lamine Yamal y frustrando los intentos españoles. La tensión crecía, y la afición sentía que el tiempo se agotaba.
Pero el destino tenía un giro reservado. En el minuto 65, el propio Courtois cayó al césped con molestias, un duro golpe para el esquema belga. Aunque intentó aguantar, diez minutos después tuvo que ser sustituido por Lammens, un cambio que inyectó aún más presión a los belgas. España intensificó su asedio, buscando el gol de la victoria con desesperación. Cubarsí probó desde fuera del área, Lammens no pudo blocar el disparo, dejando el balón muerto en la zona más peligrosa y, como si de una aparición divina se tratase, Mikel Merino, que llevaba apenas dos minutos sobre el césped, fusiló la red. El 2-1 que desató la euforia.
Resistencia Final y la Mirada Puesta en Francia
Los últimos minutos fueron de infarto. España, con la ventaja en el marcador, supo sufrir. La defensa se mantuvo firme y, en el tiempo añadido, Aymeric Laporte realizó una intervención providencial, cortando un balón peligroso cuando Unai Simón ya estaba superado. El pitido final fue un estallido de alivio y alegría. La Roja lo había logrado: semifinales del Mundial.
Ahora, la expedición española pondrá rumbo a Dallas, donde se enfrentará a Francia en un duelo que promete ser épico. Seguramente, Luis de la Fuente volverá a pronunciar la misma frase: “será el rival más duro”. Pero tras superar a Bélgica con carácter y un héroe inesperado, España ha demostrado que está lista para afrontar cualquier desafío. Los aficionados de TELELATINO ya esperan con ansias el próximo capítulo de esta emocionante aventura mundialista.