La Selección Española, flamante campeona del mundo, no podía haber imaginado un debut más contundente en la fase de grupos de la Nations League 2026. En un escenario tan mítico como Wembley, la Roja demostró el temple y la calidad que la caracterizan al protagonizar una remontada épica ante una combativa Inglaterra, llevándose la victoria por 2-3 en un partido que pasará a la historia. Fue una noche de fútbol trepidante, donde el carácter de campeón se puso a prueba y salió victorioso.
El encuentro, disputado el 26 de septiembre de 2026, no solo significó tres puntos valiosos, sino también una declaración de intenciones para España, que estrenó sus dos estrellas con una actuación de enorme prestigio. Los de De la Fuente, con algunas novedades en el once respecto a la final mundialista, supieron sobreponerse a las adversidades y desplegar un juego digno de admiración.
Un Inicio Fulgurante y la Reacción Inglesa
España saltó al césped de Wembley con una determinación arrolladora, imponiendo su ritmo y su sello desde el primer minuto. Apenas se había cumplido el segundo minuto de juego cuando Lamine Yamal, una vez más, confirmó su condición de jugador diferencial. El joven azulgrana, con una viveza excepcional, le robó la cartera a Guéhi, encaró en solitario a Trafford y definió con maestría al palo largo, adelantando a la Roja y silenciando momentáneamente a la afición local.
La campeona del mundo siguió asediando la portería inglesa, con Ferran Torres y Dani Olmo generando ocasiones claras que, por detalles o por las intervenciones del portero Trafford, no lograron ampliar la ventaja. España perdonaba y, como suele ocurrir en el fútbol de élite, la falta de efectividad acabó pasando factura. Inglaterra, que hasta ese momento había sido contenida, encontró su oportunidad. En una contra de libro, Gordon, asistido por Bellingham, fusiló a Unai Simón para igualar el marcador. El gol espoleó a los ‘Three Lions’, que no tardaron en culminar su remontada provisional. Poco después, Harry Kane aprovechó un cabezazo que, con un ligero desvío de Cucurella, se coló en la red, dejando a España por detrás en el marcador justo antes del descanso (2-1).
El Punto de Inflexión y el Golpe de Autoridad
La segunda mitad comenzó con un giro dramático que pudo haber cambiado el destino del partido. Inglaterra tuvo la oportunidad de ampliar su ventaja desde el punto de penalti, tras una zancadilla de Rodri sobre Bellingham. El capitán inglés, Harry Kane, asumió la responsabilidad, pero para fortuna de España, su lanzamiento se estrelló en el larguero, respirando hondo la Roja. Fue un momento clave, una inyección de moral para los españoles.
De la Fuente movió el banquillo en el minuto 54, dando entrada a Álex Baena y Mikel Oyarzabal, dos cambios que resultaron ser decisivos. La frescura y el olfato goleador de los recién incorporados se hicieron notar de inmediato. Baena, en una jugada magistral, asistió de tacón a Lamine, quien no logró concretar el empate. Sin embargo, en la siguiente acción, el propio Baena recogió un balón fuera del área y, con un disparo ajustado, batió a Trafford para poner el 2-2 en el marcador. Un golazo que significó el impacto inmediato de sus cambios.
La Remontada Definitiva y el Sello de Campeón del Mundo
Con el empate, España recuperó el pulso del partido, demostrando una personalidad inquebrantable. Aunque Saka respondió con un zurdazo que lamió el poste, la inercia del encuentro ya estaba del lado español. La conexión entre los suplentes volvió a ser letal. Baena, que se erigía como el hombre del partido, asistió de nuevo, esta vez a Mikel Oyarzabal. El delantero, con la pausa y la frialdad que le caracterizan, esperó la salida de Trafford y picó el balón por encima para completar la remontada, sellando el definitivo 2-3.
El paso del posible 3-1 a favor de Inglaterra al 2-3 favorable a España es un fiel reflejo de la mentalidad de esta Selección. En Wembley, la campeona del mundo se levantó tras verse en la lona, exhibiendo un fútbol valiente, una resiliencia admirable y una pegada que la confirma como una de las potencias del fútbol mundial. Una victoria de enorme valor que refrenda las dos estrellas en su escudo y las expectativas generadas en torno a este equipo.
Lo que Deja la Victoria para el Aficionado
Este partidazo en Wembley no fue solo una victoria en la Nations League; fue una demostración de carácter y talento que deja al aficionado con un gran sabor de boca. Ver a la Selección sobreponerse a un marcador adverso en un estadio tan emblemático, con jóvenes figuras como Lamine Yamal brillando y el impacto de jugadores como Baena y Oyarzabal desde el banquillo, refuerza la idea de un equipo con un futuro prometedor y una profundidad de plantilla envidiable. La Roja sigue ilusionando, y partidos como este son el mejor entretenimiento y la confirmación de que la estela de campeón mundial es más que un título: es una mentalidad.