Un partido de ida y vuelta que se decidió en el minuto 90

El Coliseum Alfonso Pérez vivió este martes una noche de emociones fuertes. El Getafe, que llegó con la moral alta tras un inicio de temporada irregular en LaLiga, necesitó de un último suspiro para dejar encarrilada su clasificación para la fase final de la Conference League. El 3-1 ante el Partizán de Belgrado, con dos goles en los últimos minutos, dejó a los azulones a un paso de la meta soñada: jugar la fase decisiva de una competición europea.

No fue un camino de rosas. El equipo de Bordalás se vio contra las cuerdas en el tramo final, con un hombre menos y el empate en el marcador. Pero el fútbol, a veces, premia a los que no se rinden. Dos goles en los últimos cinco minutos —uno de Andrés García y otro de Mojica— sellaron una remontada que, más allá del resultado, dejó sensaciones de un equipo con carácter.

Primer acto: dominio azulón y un gol que lo cambió todo

El Getafe saltó al campo con la intención clara: imponer su juego y buscar el gol rápido. La conexión entre Satriano y Enes Ünal fue letal desde el inicio. El uruguayo, tras una asistencia filtrada por Mojica, tuvo un mano a mano con Milosevic que se marchó alto. Pero el turco no tardó en aparecer: tras un disparo que se estrelló en el poste, Mojica abrió el marcador con un centro perfecto que Ünal remató de volea (1-0, 10’).

El equipo de Bordalás controló el partido con solvencia. La posesión era abrumadora, el ritmo de Francho, Terrats y Mangala asfixiaba al mediocampo serbio, y Mojica por la izquierda ponía en jaque a una defensa que no sabía cómo reaccionar. Hasta que llegó el descanso… y el susto.

El Partizán resucita: el 1-1 que lo cambió todo

Nadie en el Coliseum esperaba que el Partizán fuera a reaccionar. El equipo balcánico, sin brillo ofensivo, parecía condenado a sufrir. Pero el fútbol es así: en el minuto 43, un despiste defensivo del Getafe fue aprovechado por Seck, que batió a Soria con un remate cruzado (1-1).

El ambiente se enfrió. El Partizán, con más moral, empezó a creer. Y el Getafe, que había controlado el partido, vio cómo su ventaja se esfumaba en un instante. Bordalás, consciente del peligro, intentó reorganizar a su equipo, pero el segundo tiempo fue un tira y afloja. El Partizán tuvo su mejor ocasión con un testarazo de Jeh que se estrelló en el larguero (54’), y el Getafe, aunque intentó reaccionar, no encontraba la vía clara.

La expulsión de Abqar: el Getafe en inferioridad y el miedo al empate

El partido dio un giro radical en el minuto 39, cuando Abqar vio la segunda amarilla por una entrada sobre Roganovic. El Getafe se quedó con diez y, aunque intentó mantener el control, el Partizán se mostró más agresivo. La expulsión de Abqar en el 68’ dejó al equipo en clara desventaja numérica, y Bordalás tuvo que mover el banquillo para dar aire a sus jugadores.

La entrada de Andrés García fue clave. El delantero, con apenas minutos en el campo, apareció en el momento justo. Tras un pase de Ünal, su remate se estrelló en el poste (73’), pero el Getafe seguía vivo. Y entonces, en el último suspiro, llegó la magia.

El último acto: dos goles en cinco minutos que sellaron la remontada

El Getafe no se conformaba con el empate. Con el Partizán defendiendo en bloque, el equipo azulón buscó con insistencia el segundo gol. Y lo encontró en el minuto 86, cuando Satriano asistió a García con un taconazo dentro del área. El 2-1 llegó en el momento justo, cuando todos daban por bueno el empate.

Pero Mojica, el mejor jugador del partido, no quiso dejar lugar a dudas. En el minuto 90, tras una internada por la izquierda, remató desde fuera del área con un disparo imparable que dejó al Partizán sin opciones. El 3-1 final certificó la clasificación del Getafe para la siguiente ronda, con un sabor agridulce: el equipo demostró carácter, pero también dejó ver sus debilidades.

¿Qué deja este partido para el Getafe?

Más allá del resultado, el Getafe sale reforzado de este partido. Bordalás tiene motivos para estar satisfecho: su equipo supo sufrir, remontar y, sobre todo, mantener la calma en los momentos clave. La solidez defensiva, pese a los errores puntuales, fue notable, y la capacidad de reacción en los últimos minutos deja claro que este equipo no se rinde.

Pero también hay sombras. La expulsión de Abqar y las tarjetas a Kiko Femenía y Mayoral muestran que el Getafe aún tiene que trabajar en la disciplina. Además, el juego ofensivo, pese a los goles, no fue tan fluido como en los primeros compases. La vuelta en Belgrado será un nuevo reto, pero el Getafe ya tiene una ventaja importante.

Para el aficionado, este partido deja una sensación agridulce. Por un lado, la alegría de ver a su equipo cerca de Europa. Por otro, la incertidumbre de saber que, en el fútbol, nada está escrito hasta el último minuto. Pero una cosa es clara: el Getafe ha dado un paso firme hacia la Conference, y eso, en estos tiempos, es motivo de esperanza.

El Partizán se despide con dignidad

El equipo serbio, pese a la derrota, puede marcharse con la cabeza alta. Su reacción en el segundo tiempo y su capacidad para mantenerse en el partido hasta el final demuestran que no fue un rival fácil. El 1-1 en Belgrado será un objetivo realista, pero el Getafe ya sabe que no puede confiarse.

Para los jugadores del Partizán, este partido será recordado como una oportunidad perdida. Pero también como un aprendizaje: en el fútbol europeo, los detalles marcan la diferencia, y ellos supieron estar ahí hasta el final.

Conclusión: el Getafe mira a Europa con optimismo

La noche del Coliseum quedó para la historia. No por la calidad del juego, sino por la intensidad, los giros y la capacidad de un equipo para reinventarse en los momentos decisivos. El Getafe ya tiene un pie en la fase final de la Conference, y eso es suficiente para soñar con más.

La vuelta en Belgrado será el próximo desafío. Pero, por ahora, los aficionados pueden celebrar: su equipo ha dado un paso importante, y eso, en el mundo del fútbol, no es poco.