El fútbol, a menudo, nos deja una sensación agridulce. Para la Real Sociedad Femenina, el empate 1-1 ante el Espanyol en Zubieta no solo sabe a poco, sino que se percibe como una oportunidad perdida, un par de puntos que se escaparon de casa a pesar de un dominio palpable en gran parte del encuentro. Las de Gorka Álvarez se adelantaron con un gol de Ainoa Campo, pero la falta de contundencia frente al arco perdonó demasiado a un Espanyol que, bien plantado, supo aprovechar su momento.

Este resultado, aunque extiende a cuatro los partidos sin conocer la derrota para las txuri-urdin, las mantiene con nueve unidades en la mitad baja de la tabla, empatadas precisamente con su rival de la jornada. Un panorama que invita a la reflexión justo antes de afrontar una cita trascendental: los octavos de final de la Europa Cup contra el Fenerbahce el próximo miércoles. La pregunta que flota en el ambiente es clara: ¿afectará este tropiezo liguero el ánimo y la puntería de cara al desafío continental?

Un Homenaje y un Nuevo Dibujo Táctico en Zubieta

La jornada en Zubieta tuvo su momento emotivo antes del pitido inicial. Apari fue homenajeada por alcanzar su partido número 100 con la camiseta realista, un reconocimiento merecido a una trayectoria de compromiso y dedicación. En el césped, Gorka Álvarez sorprendió con un par de cambios en el once inicial, dando entrada a Intza y Seelenfreund en lugar de Nerea y Esther. Pero la modificación más notable fue la del esquema táctico, pasando a un claro 4-3-3, una apuesta ofensiva que rompía con la tendencia reciente de jugar con tres centrales y buscaba mayor profundidad y presencia en el ataque. La confianza en Estensoro bajo los palos se mantuvo, consolidándola como la elección del técnico para la portería.

Dominio Txuri-Urdin y la “Ley del Ex” de Ainoa Campo

Desde el inicio, las intenciones de la Real Sociedad fueron evidentes. Saltaron al campo con determinación, imponiendo su juego, generando peligro y buscando constantemente los resquicios en la defensa perica. La primera advertencia no tardó en llegar: una internada de Cecilia por la banda izquierda que, tras un pase atrás, culminó con un disparo de Ainoa Campo con la zurda. Fue un preámbulo de lo que vendría poco después. En el minuto 21, la jugada del gol se calcó con precisión. Cecilia, incansable, robó el balón y se lanzó en una carrera portentosa por la banda, para luego ceder a la llegada de Ainoa. Con tiempo y espacio, Campo controló y, aplicando la célebre “ley del ex”, batió la portería con un golazo desde la frontal. El 1-0 reflejaba la superioridad local en esos compases iniciales.

La Reacción Perica y el Empate Inesperado

Lejos de venirse abajo, el Espanyol demostró carácter. Poco después del gol encajado, Anita dejó un aviso serio con un magnífico “escorpión” que, de haber entrado, habría pugnado por el gol de la temporada. Sin embargo, el empate llegó de forma más convencional, pero igual de efectiva. Corría el minuto 28 cuando Bicho encontró a la perfección a Escot con un pase al espacio que cruzó el campo de un lado a otro. Escot, ganando la espalda a Florentino, definió con frialdad por abajo ante una Estensoro que, quizás, pudo haber hecho más para evitar la caída de su valla. El 1-1 en el marcador era un jarro de agua fría para las locales, que veían cómo su ventaja se esfumaba rápidamente. Pudo la Real volver a adelantarse antes del descanso por medio de Ainhoa Marín, quien, tras una gran jugada personal, remató de cabeza un centro de Camino, pero su intento se marchó fuera.

Ocasiones Perdidas y la Mirada en Europa

Con el partido en tablas y la sensación de que se podía sacar más, Gorka Álvarez movió el banquillo. Al descanso, Nerea Eizagirre entró por Seelenfreund, buscando una chispa diferente. A la hora de juego, llegaron dos cambios más, con Arola Aparicio y Lezeta reemplazando a Cecilia y Cahynová. La Real siguió mandando en el encuentro, generando llegadas con cierto peligro, aunque sin la abundancia ni la claridad necesarias. Tanto Ainhoa Marín como Cecilia dispusieron de grandes ocasiones para volver a adelantar a su equipo y sellar la victoria, pero no lograron materializarlas. A pesar del incesante intento realista, el marcador no se movió del 1-1, dejando un regusto amargo en Zubieta.

El punto suma, sí, pero la Real Sociedad se va con la sensación de haber dejado escapar dos unidades vitales en la Liga. La urgencia ahora se traslada a la Europa Cup. El encuentro contra el Fenerbahce no solo es una oportunidad para redimirse, sino una prueba de fuego para la capacidad de resiliencia y la definición del equipo. Es momento de pasar página, afinar la puntería y demostrar en Europa que esta Real Sociedad tiene el potencial para competir y soñar en grande.